Aprende a gestionar tus pensamientos intrusivos

En esta ocasión, quiero hablarte sobre la importancia de aprender a gestionar tus pensamientos.

En muchas ocasiones, los pensamientos intrusivos se presentan de manera automática y sin darnos cuenta. Los tenemos implantados en el cerebro. Por esta razón, si no les damos importancia y aprendemos a manejarlos y a no creernos todo lo que nos dicen, no lograrán boicotear nuestros proyectos y sueños.

A lo largo del día, tenemos en torno a 65.000 pensamientos. La mayor parte de ellos pasan por nuestra mente sin ser nosotros conscientes de ellos. Sin embargo, los controlemos o no, su efecto se hace presente a lo largo de nuestra vida. Y es que, la mayoría de los pensamientos son inconscientes y automáticos. Pueden dispararse en nuestra cabeza y dejarnos poca o ninguna capacidad de actuación.

Los pensamientos pasan por nuestra mente y generan en nosotros sensaciones y emociones, que a su vez, tienen un impacto directo en nuestras actuaciones y comportamientos. Por ello, es interesante aprender a gestionarlos y dirigirlos, ya que esto marcará un antes y un después en lo que deseamos conseguir en nuestra vida.

Cuanto más conscientes seamos de nuestros pensamientos automáticos, mejor podremos afrontar los retos que nos plantea el día a día. Así, nos resultará más sencillo tomar decisiones.

En concreto, es preciso y muy importante que aprendamos a manejar los pensamientos negativos automáticos.

El autoconocimiento es siempre el primer paso para el cambio. Parece sencillo, pero en realidad es todo un proceso. Habitualmente, no damos importancia a lo que pasa por nuestro cerebro. Por eso, es necesario entrenarlo y aprender a mantenerlo enfocado la mayor parte del tiempo.

Qué son los pensamientos intrusivos automáticos

El primer paso para comprendernos, es aprender a discernir aquellos pensamientos que nos están aportando de los que no.

Estos son como una idea repetitiva, no intencionada y no deseada que recurre a nuestra mente de manera frecuente, especialmente cuando estamos iniciando un reto o una tarea que nos pueda resultar compleja. Se les llama también pensamientos “saboteadores”, y es que estos hacen que nuestras vidas lleguen a paralizarse, al punto de hacernos creer que no somos capaces de continuar.

Pongamos un ejemplo para entenderlo mejor:

“No seré capaz de conseguir ese trabajo”

“No tengo las cualidades necesarias para desempeñarlo como debería”

“Hay muchas otras personas que lo harían mejor que yo, ¿por qué iban a seleccionarme a mí?”

Es probable que este diálogo interno te resulte familiar. Y es que, estos pensamientos se presentan como verdades absolutas. Aparecen de manera tan tajante que no nos planteamos si son reales o no.

En la mayor parte de las ocasiones, estas son ideas aprendidas, que tenemos grabadas en nuestro cerebro, y que damos por válidas sin cuestionarnos su veracidad. Muchas de ellas vienen adquiridas por creencias que no son ni tan siquiera nuestras. Nos son dadas en nuestra infancia a  través de la educación de nuestros padres, la sociedad o nuestras experiencias.

En todo caso, esta clase de pensamientos automáticos no nos benefician en absoluto. No nos sirven para alcanzar nuestros objetivos.

¿Cómo manejar los pensamientos intrusivos?

  • Detéctalos

Lo más importante, y lo primero que podemos hacer para detenerlos, es tomar consciencia de ellos. Este punto es crucial. Por lo que, desde este mismo momento, te invito a estar más atento a lo que pasa por tu mente a lo largo del día.

  •  Escríbelos

Escribir sobre tus pensamientos intrusivos automáticos es una buena técnica para empezar a sacarlos a la luz y que no se queden dentro de ti. Este ejercicio que, a simple vista no tiene importancia, te sorprenderá gratamente.

  • Cuestiónalos

Tómate el tiempo de desgranar aquello que piensas. ¿Es verdad lo que te estás diciendo?, ¿en qué te basas? En la mayor parte de las ocasiones no existe ninguna base para sustentar esas creencias que tenemos sobre nosotros mismos.

Ponerte a prueba, hacerte preguntas y buscar evidencias que contradigan tu pensamiento te ayudará a ir disolviéndolos poco a poco. Además, te redescubrirás a ti mismo y variará tu autoimagen.

  •  Cámbialos

Y este es el paso que en muchas ocasiones más nos cuesta. Son muchos años dando por válido todo lo que dice nuestra mente sin preguntarnos de dónde salen esos razonamientos.

Una vez detectados y derrumbados, el siguiente paso es cambiarlos por otros nuevos que te empoderen y animen a dar pasos en la dirección de tus sueños. Los pensamientos cambian nuestra fisiología y nuestro nivel de energía. De esta manera, nosotros mismos nos vemos diferentes, y los demás también.

  • Piensa con intención

Esto no es algo que se consiga de un día para el otro. Pensar con intención es algo que lleva un proceso, y que a largo plazo nos reportará resultados muy positivos. Requiere de práctica, compromiso y constancia, y será lo mejor que podrás hacer por ti mismo.

Una vez desarrollada esta habilidad, conseguirás pensar con propósito. De esta manera, no serán tus pensamientos inconscientes quienes dirijan tu vida, sino que tú tomarás el mando sobre ella. Recuerda que la mente es otro músculo más, y solo tú puedes decidir cómo quieres utilizarlo.

Si estás atravesando un momento en el que deseas crecer personalmente y necesitas un apoyo para aprender a gestionar mejor tus emociones, te invito a conocernos y reservar una sesión conmigo. Si te ha parecido interesante este contenido, puedes seguirme en mi Instagram.